¿POR QUÉ QUEREMOS CONSERVAR LAS VARIEDADES Y RAZAS AUTÓCTONAS?

Por diversas razones entre las que destacan:

    Preservar la variabilidad vegetal y animal de las razas autóctonas supone una garantía para la supervivencia de una agricultura y ganadería sostenibles y adaptadas al entorno que las envuelve. La alternativa al predominante modelo agroganadero intensivo que está erosionando de manera alarmante el patrimonio genético ancestral al promocionar exclusivamente unas pocas especies y variedades. Ampliar el abanico de especies y variedades (preservar la biodiversidad agroganadera) y extensificar su sistema de cultivo y crianza nos garantizan una verdadera seguridad y soberanía alimentaria.

    Las variedades tradicionales y razas autóctonas están más adaptadas a las condiciones particulares de nuestra comarca, lo que las hace más resistentes a las plagas y enfermedades y menos exigentes en cuanto a cuidados.

    Estas variedades personalizan y diferencian los sabores de nuestra cocina y los hacen más atractivos y suculentos. De hecho cada vez hay más cocineros de prestigio que promueven el valor de las variedades locales como punto de partida para recuperar una gastronomía de calidad.

    Las razas y variedades autóctonas son un patrimonio biológico y etnológico que se han modelado y transmitido de generación en generación hasta nuestros días. Este esfuerzo milenario de selección bien se merece el respeto que se le confiere a una obra de arte. Se trata por tanto no sólo de preservar un genotipo adaptado sino de conservar parte de la cultura y tradición agrarias de nuestras tierras.

    Mantiene la diversidad en las manos de los agricultores y ganaderos evitando la especulación genética de las grandes multinacionales agroalimentarias.